Obligada a Dar la Cara

Por Mario Daniel Fernandez


Por su propia decisión durante un año y medio -como consecuencia de la pandemia- CFK no habló en público, se dedicó a mover los hilos tras de bambalinas.

 Apareció en algún que otro acto, sin barbijo, y con cara de pocos amigos.
Qué ocurrió en éstos días para que deba dar marcha atrás, asomar la cabeza y abrir la boca?

Un par de estudios de opinión pública de los confiables la alarmó y a su cenáculo del Instituto Patria. Los trabajos de los analistas mostraban un desplome de la intención de voto en el GBA. Lo más descorazonador, cuentan, es la caída en el segundo y tercer cordón.

A eso hay que sumar la insípida imagen de su hijo Máximo, que no logra crecer pese a su cargo expectante en la Cámara de Diputados. Para muchos, se debe al descrédito de La Cámpora, que genera irritación entre la mayoría de la comunidad. Otros creen que su carácter personal es desestimulante.

La situación política, el desastre económico, el espantoso manejo de la pandemia y la errática/lamentable gestión de Alberto F., sumadas a todo lo anterior, hizo que tuviera que asomarse con una actitud lejana de su habitualidad.

No será su última salida a escena. Y hasta hay quién asegura que podría estar pensando en una jugada de máxima: encabezar la lista de diputados nacionales. Sería un golpe de efecto para que el globo recupere aire y siga volando.

Los politólogos descreen de la factibilidad de la estrategia. Creen que es tarde para impedir la sangría de dirigentes arrastrados por Pichetto, Randazzo y Duhalde, entre otros, en la provincia de Buenos Aires y por Schiaretti y varios gobernadores que se cansaron de lo que creen es un trato -al menos- desconsiderado.
Veremos.

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